Superar los obstáculos es superar el miedo
Me pongo a pensar y el mundo entero presenta problemas en variados ámbitos de la vida, sin embargo no hay nada peor que tener que lidiar con obstáculos y situaciones diarias que se escapen de nuestro poder y control, sin muchas veces tener un respiro frente a tanta adversidad.
Desde que el mundo es mundo, la humanidad ha estado sujeta a toda clase de injusticias. Entonces reflexiono y me pongo ha pensar cómo es que hemos sido capaces de ir evolucionando y creando nuevas realidades, tecnologías, vacunas, modelos de relaciones, etc?
Hemos ido avanzando gracias a seres humanos comunes y corrientes, que tuvieron el valor de no dejarse vencer por los obstáculos externos, ni por comentarios malsanos, por los limitados criterios de cada época, ni siquiera se dejaron abatir por el hambre o por las balas.
Esos seres humanos que catalogamos como grandes descubridores, grandes héroes tienen en común; que se focalizaron en lograr los resultados que su mente y corazón le decían que persiguieran, que no abandonaron sus ideales porque la gente se burlara de ellos, ni muchos menos se sintieron de menos por los fracasos frecuentes a los que estuvieron sometidos antes de lograr el éxito.
Hay que perderle el miedo al fracaso, pues simplemente nos muestra que la manera como estábamos tratando de resolver algún asunto simplemente no era la vía correcta, pero que intentarlo concienzudamente con perseverancia y auto análisis; finalmente llegaremos a concretar el objetivo planteado, con una serie de aprendizajes valiosos.
Es momento de alinear la mente, el alma y el corazón hacia lo que queremos lograr, tener presente que aún en los momentos más extremos, nos ayudará más centrarnos en buscar soluciones, que quejarnos crónicamente de los problemas.
Es momento de saber escoger con qué personas compartimos el tiempo que nos queda, quiénes están deseando salir adelante y lo hacen con todo su empeño, seres que nos brinden una sonrisa, un apretón de hombros y nos animen a construir la realidad que queremos vivir para nosotros y para nuestros seres queridos. Esos seres maravillosos son cada uno de ustedes. Comencemos por ser como aquellos que deseamos tener cerca.
Estamos viviendo un momento histórico donde al miedo se les espanta encarándolo, buscando alternativas que nos permitan superarlo, quizás no sean las más cómodas, pero lo que si estoy segura es que cuando hayamos transitado nuestro proceso, seremos seres humanos más cálidos, más fuertes y más conscientes de crear y mantener la mejor versión de nosotros mismos a las nuevas generaciones.
Vinimos a la vida para crearla y disfrutarla según nuestros deseos y decisiones. A vibrar en alto con esperanza y fe, que todo es posible si así lo crees.
Comunicarnos de corazón
Nada más complejo que conocernos íntimamente y estar conscientes de nuestros sentimientos, de nuestras necesidades y darles la prioridad que se merecen.
Muchos hemos sido criados para complacer, para destacar, para ganar, para triunfar pero no se nos ha inculcado el amor por nosotros mismos, el sentirnos queridos sólo por existir, el agradarnos tal como somos sin buscar aprobación en los demás.
La tecnología nos ha servido cada vez más para poder procesar en menor tiempo mayor información, sin embargo nos va dejando con menos tiempo para reconocernos, para sentir nuestras emociones y en función de nuestra escala de valores particular, conectar con otros y con nosotros mismos.
Aún siendo una persona con tendencia por lo positivo, lo alegre, lo creativo, pierdo en muchas ocasiones la oportunidad de sentir y pensar en armonía, para tomar decisiones que redunden en mi
bien y en el de mis relaciones, bien sea con familiares, amigos, colegas, etc.
Es hora de retornar a lo cálido de la humanidad, a una charla franca y amena que no tenga mayor pretensión que el compartir de corazón con quienes estamos. El regalarle un momento en presente a nuestros corazones y mentes, nos va a generar grandes satisfacciones, aunque quizás haya que pasar por momentos de conversa profunda, reflexiva incluso que nos incomode pero que finalmente nos nutra y devuelva la gratificación de crecer personal y espiritualmente.
Es hora de ver a los ojos al otro, de escuchar, de sentir su ánimo, de ser empáticos, al igual que propongamos expresarnos desde nuestra verdad, desde nuestra perspectiva, desde nuestras convicciones, con la relevante presencia de la tolerancia y respeto sobre la mesa para todos.


