Inteligencia Emocional
La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y el conocimiento para manejarlos.
El término fue popularizado por Daniel Goleman, con su célebre libro: Emotional Intelligence, publicado en 1995.
Goleman estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones.
Entrevista: Inteligencia Emocional,
qué es y cómo usarla para ser un lider 10
Resolución de Conflictos
Por Jon Berastegi:
En nuestra sociedad, el concepto “conflicto” ocupa portadas día tras día, pero en nuestras aulas también nos encontramos día a día otro tipo de conflictos, bien sea entre profesores, entre alumnos, entre alumno-profesor, entre profesores-director, entre familia-director…
Según D. Goleman “Practica de la Inteligencia Emocional”, las personas que manejan los conflictos son personas que:
Según D. Goleman “Practica de la Inteligencia Emocional”, las personas que manejan los conflictos son personas que:
• Manejan a las personas difíciles y las situaciones tensas con diplomacia y tacto.
• Reconocen los posibles conflictos, sacando a la luz los desacuerdos.
• Alientan el debate y la discusión abierta.
• Buscan el modo de llegar a soluciones que satisfagan plenamente a todos los implicados.
• Reconocen los posibles conflictos, sacando a la luz los desacuerdos.
• Alientan el debate y la discusión abierta.
• Buscan el modo de llegar a soluciones que satisfagan plenamente a todos los implicados.
Para el buen manejo de los conflictos, sería útil el desarrollo de las siguientes habilidades:
• Interpretar señales: La capacidad de leer los sentimientos de la oposición resulta fundamental para alcanzar el éxito. “Los acuerdos son emocionales y lo que importa no es tanto lo que dicen las palabras sino lo que piensan y sienten las partes implicadas”. Robert Freedman, abogado.
• Canales de negociación: La mayoría de estos canales son a largo plazo, por ello los problemas se cuecen a fuego lento y emergen en contadas ocasiones. Existen tres tipos de estrategias en los canales de negociación:
1. Resolución del conflicto: Ambas partes logran éxito equitativo.
2. Compromiso: Ambas partes renuncian a algo.
3. Imposición: Una parte fuerza a la otra.
2. Compromiso: Ambas partes renuncian a algo.
3. Imposición: Una parte fuerza a la otra.
• Resolución creativa de los conflictos: Según L. Lantieri y su programa probado en más de 400 colegios, la mejor manera de resolver conflictos es utilizando la creatividad. A continuación os describo los pasos a seguir:
1. Comience calmándose, establezca contacto con sus pensamientos y busque el modo de expresarlos.
2. Muéstrese dispuesto a resolver las cosas comunicándote de manera asertiva.
3. Formule su punto de vista en un lenguaje neutro.
4. Trate de buscar formas equitativas de manera creativa, colaborando en la búsqueda de la solución.
2. Muéstrese dispuesto a resolver las cosas comunicándote de manera asertiva.
3. Formule su punto de vista en un lenguaje neutro.
4. Trate de buscar formas equitativas de manera creativa, colaborando en la búsqueda de la solución.
No debemos olvidar que paralelamente al desarrollo de habilidades para la resolución de conflictos, debemos fortalecer las habilidades de auto conocimiento, confianza en sí mismo, autocontrol y como no la empatía.
¿Qué estrategias habéis utilizado para resolver los conflictos del día a día?
Saber pedir ayuda
Por Rosalia Peña Sarmiento
Era un momento bien difícil para mí. Pedí ayuda a un familiar y no me la ofreció. Resolví la situación como pude y a partir de entonces me las he apañado para hacer las cosas sin pedir ayuda a los demás- contaba una madre en un curso para familia.
No siempre se es consciente de la actuación de ambas partes. Cuando se espera que la petición sea aceptada indefectiblemente y no se comprende el rechazo de la otra persona pueden darse reacciones como estas. “Pedir ” no es lo mismo que “exigir”. Sin embrago, solicitar cooperación cuando lo necesitamos es parte de nuestras interacciones múltiples y facilita la convivencia.
Por otro lado, es conveniente identificar el estilo que utilizamos cuando pedimos ayuda. La petición puede ser justa, pero la manera que se utiliza para comunicarla quizás no sea la adecuada: ¿ sueles hablar con agresividad, con reproche ? ¿ te inhibes y hablas a medias, de manera indirecta? ¿ o por el contrario, eres asertivo y expresas claramente tus razones para solicitar apoyo, comunicas lo importante que te resulta la ayuda en ese momento?
No es menos común, encontrar personas que rehúsan pedir ayuda. Unas veces por creencias poco racionales como que cuando se pide ayuda es sinónimo de falta de competencia, debilidad, etc; que se contrae cierta “ obligación “ con la otra persona cuando se pide un favor; que se invade el espacio del otro… Otras veces, las razones son aún más emocionales, las personas sienten vergüenza de lo que están experimentando y se niegan a sí mismos el recibir ayuda.
En cualquier caso, ofrecer y recibir ayuda es un aprendizaje importante para la vida. Educar en nuestros hijos la idea de solicitar ayuda cuando es necesario, lejos de convertirlos en seres dependientes les dará autonomía y seguridad. Comenzar por esas tareas cotidianas puede ser un buen punto de partida. No haga a su hijo lo que él mismo sea capaz de hacer. Pero ofrézcale recursos desde la más temprana edad, por ejemplo, enseña a tu hijo a pedir ayuda en casos de emergencia, crea situaciones y explícale cómo proceder. Y finalmente, no olvides enseñarle también a expresar el agradecimiento a los demás cuando recibe el bien de quienes lo rodean.
¿ Y tú qué opinas?

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